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Mischkyn

DE MEMORIAS, TUMBAS Y POETAS.

DE MEMORIAS, TUMBAS Y POETAS.

Recientemente, y a la luz del debate sobre la memoria histórica, los descendientes de Federico García Lorca han accedido a la excavación de la fosa común del barranco de Víznar para recuperar los restos del poeta allí fusilado en agosto de 1936. Federico, tras el pronunciamiento de Franco, consideró que estaría más seguro y arropado en su Grnada natal, donde buscó el amparo de la familia Rosales. Pero alguien pensó que ese poeta alegre, republicano y progresista merecía ser asesinado. España, con frecuencia, ha sido Cronos devorando a los mejores de sus hijos: Machado, Miguel Hernández, Lorca, Alberti, Cernuda, tantos políticos, científicos muertos o llevados al exilio.

Recuperar los restos de Lorca es darle la oportunidad, como quiso en un poema, de ser enterrado con su guitarra. Y es también un ejercicio de memoria colectiva sobre el error y el horror. La memoria sólo tiene valor cuando es memoria ética, memoria educativa. Y más cuando nos referimos a este poeta ingenuo que, como Sócrates, los ilustrados, Kant o la Institución Libre de Enseñanza, creía que la educación popular era el camino hacia la bondad y la justicia. Necesitamos recordar aquello que Hanna Arendt llamó la ’banalidad del mal’, esa fina línea de crueldad que convierte al delicioso comerciante en un asesino, al viejito dulce que enseña a jugar a su nieta al ajedrez en un brutal torturador de la dictadura argentina (en el bellísimo cuento titulado La despedida incluido en Los caballos azules, esa maravillosa colección de narraciones de Ricardo Menéndez). Es esa banalidad que despierta los demonios del alma de ’gente normal’, lo que nos recuerda nuestra fragilidad, la necesidad de una permanente atención moral.

La recuperación de los restos de Lorca es, pues, una buena excusa para muchas cosas. Para recordar nuestra historia, para renovar nuestra compasión, nuestra empatía, la necesidad de la tolerancia y el diálogo como muestra de la dignidad humana. Es también buena ocasión para releer a ese poeta que, con San Juan de la Cruz y Juan Ramón, componen el gran monumento a la sensibilidad: ’tengo miedo a perder la maravilla / de tus ojos de estatua y el acento / que de noche me pone en la mejilla /la solitaria rosa de tu aliento’. Y es también la oportunidad de recordar Granada, la infinita coquetería de su luna mirándose en los estanques de la Alhambra. ¡Volveré a Granada! Gracias, Federico.

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4 comentarios

Naturactiva -

Hola mischkyn por fin escribes ee.

Vailima -

Me llega una reseña sobre unas conferencias (cuatro en concreto) de Rafael Mtnez. Nadal sobre Lorca. La persona que las recomendienda es de mi total confianza y creo en su criterio. Si estás interesado, adjunto te mando el link de la Fundación Juan March que es quien las sube a su página.
http://march.es/conferencias/anteriores/index.asp?busqueda_simple=Cuatro+lecciones+sobre+Federico+Garc%EDa+Lorca&activador_busqueda=Buscar

un abrazo
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Laura -

Probablemente el mejor post que has escrito hasta ahora. Te adoro.

Laura -

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